Yagui, un perro de 9 años, muere envenenado en La Graciosa: la crueldad que no cesa
Yagui, un perro de nueve años que cada día salía feliz a pasear junto a su responsable, falleció el pasado viernes 18 de abril de manera fulminante tras ingerir un alimento envenenado en la isla de La Graciosa. Así lo ha denunciado la familia de su cuidadora, Mercedes Romero, quien ha relatado los hechos a través de Lancelot Televisión.
De acuerdo con la información facilitada, Yagui murió apenas cinco minutos después de haber ingerido lo que podrían haber sido salchichas o algún otro alimento aparentemente inocente pero preparado de forma intencionada para causar la muerte de los animales que habitan o transitan por la zona. El veneno, tal y como explica Romero, actuó de forma inmediata, sin dar oportunidad a su familia de poder salvarle la vida.
Este trágico suceso no es un caso aislado. Según denuncian los vecinos, desde el invierno pasado se han registrado varios episodios similares que han afectado también a gatos de la zona, principalmente en los alrededores del Teleclub, donde algunos residentes han detectado alimentos sospechosos. La comunidad animalista de la isla alerta de que estos actos criminales parecen formar parte de una práctica reiterada y deliberada.
Romero señala que las autoridades locales han comunicado su intención de rastrear el área afectada en busca de más evidencias y para retirar posibles restos de veneno. Una investigación que, advierte, no sólo es urgente para proteger a los animales, sino también para garantizar la seguridad de las personas que frecuentan las playas y espacios públicos de La Graciosa. «El veneno no se coloca únicamente en la comida, sino que podría estar directamente sobre la arena, representando un grave riesgo para la salud pública», alerta.
La muerte de Yagui ha provocado una ola de indignación y tristeza entre los habitantes y visitantes de La Graciosa. Mientras tanto, la familia de Yagui exige justicia para su compañero de vida, recordándolo como un perro noble, tierno y alegre, que nunca imaginó que aquel paseo cotidiano sería su último.


