Tráfico de animales: 59 investigados en un negocio ilegal de 258.000 millones al año
La lucha contra el tráfico ilegal de especies ha dado un golpe significativo con la detención e investigación de 59 personas en nuestro país, en el marco de la operación internacional «Thunderbird». Coordinada por INTERPOL, esta acción ha contado con la participación de 42 países y tiene como objetivo combatir los delitos contra la flora, la fauna y los recursos forestales.
Un mercado ilegal que amenaza la biodiversidad
El tráfico de especies se ha convertido en una de las mayores amenazas para la biodiversidad mundial y representa el cuarto negocio ilegal más lucrativo a nivel global, después del narcotráfico, la falsificación y el tráfico de personas. Según INTERPOL y Naciones Unidas, los beneficios derivados de estos delitos oscilan entre 91.000 y 258.000 millones de dólares anuales, con un crecimiento alarmante del 5 al 7% cada año.
España, debido a su localización estratégica y sus conexiones comerciales y culturales, se ha consolidado como un punto clave para el tráfico ilegal de especies provenientes de África y América Latina, que tienen como destino el mercado europeo y asiático. Sin embargo, el daño no solo afecta a la biodiversidad extranjera, sino también al propio patrimonio natural español. La extracción ilegal de huevos de aves rapaces, la captura masiva de tortugas y camaleones, y la pesca ilegal de angulas con destino a China son algunas de las prácticas que amenazan el ecosistema nacional.
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Incautaciones y rescates: un esfuerzo por la conservación
Durante la operación «Thunderbird», la Guardia Civil ha realizado 5.897 inspecciones en aeropuertos, comercios de animales, cotos de caza, espacios naturales y plataformas de compraventa en internet. Como resultado, se han formulado 683 denuncias por diversas infracciones, incluyendo 99 relacionadas con el incumplimiento del Convenio CITES, que regula el comercio internacional de especies en peligro.

Entre las incautaciones más destacadas se encuentran:
Felinos: lince caracal y gatos servales.
Primates: 35 ejemplares, entre ellos monos tití, de cara azul y talapoin.
Aves rapaces: 48 buitres, halcones y águilas.
Aves exóticas: más de 200, incluyendo tucanes, kakarikis, loros y faisanes.
Reptiles: tortugas marinas y terrestres, cocodrilos, camaleones y serpientes.
Especies marinas: tiburones, atunes rojos, caballitos de mar y angulas.
Productos derivados de fauna protegida: 421 piezas de marfil, un león y dos cocodrilos disecados, pieles de guepardo y cebra, dos pangolines, 71 corales, mandíbulas y dientes de tiburón, así como instrumentos musicales y muebles fabricados con maderas protegidas como el ébano y la Dalbergia nigra.Un crimen con consecuencias penales
Los detenidos e investigados en esta operación se enfrentan a penas de prisión de 6 meses a 5 años y a multas que pueden alcanzar hasta el 350% del valor comercial de las especies incautadas. La operación ha contado con la participación del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, en colaboración con unidades del Servicio Fiscal y de Seguridad Ciudadana.




La urgencia de una mayor conciencia y acción
El tráfico ilegal de especies no solo es una amenaza para la fauna y la flora, sino que también alimenta redes criminales internacionales y pone en peligro ecosistemas enteros. La operación «Thunderbird» es un recordatorio de la urgencia de tomar medidas más estrictas y de concienciar a la sociedad sobre la importancia de proteger nuestro patrimonio natural.
Cada vez que se adquiere un animal exótico sin conocer su procedencia o se compran productos fabricados con materiales de origen animal, se está contribuyendo a este mercado negro. La responsabilidad es de todos: ciudadanos, gobiernos y organizaciones. Solo con un esfuerzo conjunto se podrá frenar esta amenaza global que pone en riesgo la vida de miles de especies y el equilibrio de nuestro planeta.

