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Andalucía

Un bebé de 7 meses resulta gravemente herido debido a la irresponsabilidad de los tutores de dos perros

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Una bebé de siete meses ha resultado gravemente herida tras el ataque de dos perros mal catalogados como potencialmente peligrosos (PPP) de la raza American Staffordshire Terrier. El suceso tuvo lugar en el domicilio de sus abuelos en Torreblanca, Sevilla. La bebé fue trasladada de urgencia al Hospital Materno Infantil Virgen del Rocío con heridas de gravedad.

Según informaron fuentes de Emergencias 112 a Europa Press y adelantó el Diario de Sevilla, el aviso llegó a través de dos llamadas a las 13:05 horas, alertando de la agresión en el interior de la vivienda. La Policía Nacional, la Policía Local y los servicios sanitarios se movilizaron de inmediato hasta el lugar. En un acto de solidaridad, dos médicos del centro de salud de Torreblanca que se encontraban en las inmediaciones acudieron a asistir a la bebé antes de su traslado al hospital.

Los perros, que formaban parte de la familia, fueron recogidos por la Policía Local. Su destino ahora dependerá de la evaluación de veterinarios y etólogos, enfrentando la posibilidad de un confinamiento de por vida o incluso la eutanasia.



Sin embargo, ante estos hechos surge una pregunta fundamental: ¿Por qué siempre se culpa a los animales y no a los responsables de su crianza y cuidado? La conducta de un perro depende directamente de la educación y socialización que reciba por parte de sus tutores. Nunca se debe dejar a un bebé de corta edad solo con un perro, independientemente de su raza, sin la supervisión de un adulto. La responsabilidad de este trágico incidente recae en quienes decidieron tener a estos animales sin la preparación ni el compromiso necesarios para su educación y manejo adecuado.

Los dos American Staffordshire Terrier involucrados en este caso también son víctimas de la negligencia de sus tutores, quienes los adquirieron sin formación ni interés por comprender su comportamiento y necesidades. Tener un animal de estas características requiere conocimientos de educación canina y una responsabilidad ineludible. No podemos seguir permitiendo que la falta de compromiso y preparación derive en tragedias que, como en este caso, afectan tanto a las personas como a los propios animales.

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