La Cabalgata de Reyes en Cáceres promueve el maltrato animal con una carroza patrocinada por Fedexcaza
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Las Cabalgatas de Reyes son un evento mágico que une a las familias en torno a los buenos deseos y donde las niñas y niños son los verdaderos protagonistas. Esta tradición se mantiene viva para ellos, para llenar sus corazones de ilusión y esperanza. Sin embargo, ¿cómo es posible que un evento diseñado para celebrar la magia de estas fechas nos deje imágenes que romantizan la caza y el maltrato animal?
En 2024, el Ayuntamiento de Badajoz, liderado por PP y Ciudadanos, dio luz verde a la Federación de Caza de Extremadura para participar en la Cabalgata de Reyes. Esto permitió que una carroza dedicada a la caza formará parte del desfile, marcando un controvertido precedente al incluir en un evento infantil un mensaje que normaliza la caza y el uso de animales en actividades cinegéticas.
Este año 2025, bajo el gobierno de PP y Vox, han considerado una buena idea que la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza) presente una carroza de 17 metros de largo, la más grande del desfile, dedicada a la Diosa Diana. Esta carroza no solo formará parte del desfile, sino que encabezó la Cabalgata de Reyes por las calles de la ciudad, consolidando un mensaje que asocia tradición y magia infantil con la promoción de la caza.
En esta carroza se representaron ciervos, perros de rehala (utilizados en la caza) y un jabalí. Estos elementos, en lugar de celebrar la vida animal, reflejan la crueldad inherente a la actividad cinegética. Como si esto fuera poco, María Guardiola, presidenta de Extremadura, posó sonriente junto a la carroza de la caza, mostrando un claro vínculo entre el poder político y la promoción de la caza en eventos públicos.
La Cabalgata de Reyes debería ser un espacio para la magia, la diversidad y la inclusión, no un escaparate para normalizar actividades como la caza, asociadas al sufrimiento animal y al deterioro de los ecosistemas. Estas iniciativas no solo resultan inapropiadas, sino que también ignoran las sensibilidades de una parte significativa de la sociedad extremeña que rechaza estas prácticas.
Al final, todo es política, incluso las cabalgatas. Un evento que debería ser exclusivamente para los niños, lleno de ilusión y esperanza, se ha politizado para glorificar una práctica que no promueve valores como la empatía, el respeto o la compasión.
¿Por qué la caza tiene una carroza? ¿Por qué seguimos normalizando el maltrato animal en eventos públicos? ¿Por qué no dedicar una carroza a concienciar sobre el abandono y el maltrato animal? Estos mensajes serían una herramienta poderosa para educar, no solo a las niñas y niños, sino especialmente a los adultos, sobre la necesidad de construir una sociedad más empática y respetuosa.
Pedimos a las nuevas generaciones que sean más compasivas y respetuosas, pero seguimos transmitiéndoles mensajes que contradicen esos valores. La caza no es un ejemplo de empatía, ni de respeto, ni de convivencia con la naturaleza.


