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Madrid

El Tribunal Supremo absuelve a una mujer que mantuvo a su perra con un tumor mamario en condiciones inhumanas

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El Tribunal Supremo ha confirmado la absolución de una mujer que tuvo a su perra enferma durante tres meses en condiciones deplorables, desatendiendo el tratamiento recomendado por profesionales veterinarios. La decisión del alto tribunal no ha estado exenta de controversia, ya que dos de los cinco magistrados han mostrado su disconformidad, considerando que la mujer debió ser condenada por permitir el agravamiento de las heridas del animal.

Un caso de negligencia y sufrimiento animal

Los hechos se remontan a octubre de 2018, cuando la acusada llevó a su perra a una clínica veterinaria. El diagnóstico fue devastador: un tumor mamario ulcerado de grandes dimensiones, con amplias zonas de tejido necrótico e infección asociada. La veterinaria, tras evaluar la gravedad del caso, recomendó la eutanasia, ya que el pronóstico para un tratamiento quirúrgico era muy desfavorable. Sin embargo, la mujer se excusó, alegando que debía consultarlo con su hija. Mientras tanto, se le recetaron antibióticos, antiinflamatorios y medidas de higiene en la zona afectada para aliviar el sufrimiento del animal.

No obstante, la mujer nunca regresó a la clínica ni buscó otra opinión veterinaria. Durante los siguientes tres meses, la perra continuó en su hogar sin recibir los cuidados básicos, dejando que su estado empeorara hasta un nivel crítico. Un testigo, residente en el mismo domicilio, alertó a la Policía Local de Valencia en enero de 2019. Para entonces, el sufrimiento del animal era extremo. La perra fue cedida a una asociación protectora y trasladada de urgencia a un hospital veterinario, donde finalmente se le practicó la eutanasia. Además del tumor en estado de metástasis, el animal presentaba una gran herida sangrante, necrosada y con signos de infección severa.

Condena inicial y giro en la Audiencia Provincial

En primera instancia, la mujer fue condenada a nueve meses de prisión por maltrato animal, además de una inhabilitación de dos años para el ejercicio de cualquier profesión u oficio relacionado con animales. También se le impuso el pago de los gastos derivados de la hospitalización e incineración de la perra, que ascendían a 312,88 euros.

Sin embargo, al recurrir la sentencia, la Audiencia Provincial de Valencia la absolvió. Esta decisión provocó la reacción de la asociación animalista implicada en el caso, que elevó el recurso al Tribunal Supremo con el argumento de que la absolución era «incompatible» con los hechos probados.

El Supremo falla a favor de la absolución

El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso, afirmando que «no puede reprocharse a título de dolo la muerte del animal por no haber causado su muerte eutanásica». Según el fallo, no se han encontrado elementos suficientes para considerar que la mujer cometiera un delito de maltrato con resultado de muerte.



Los magistrados han considerado que la situación terminal de la perra impedía que su propietaria pudiera desarrollar una conducta eficaz para evitar su muerte. Así, el alto tribunal concluye que no hubo «maltrato activo» ni «abandono del animal» y que, aunque la perra sufrió grandes dolores, las lesiones terminales ya habían sido diagnosticadas con antelación.

Voto particular: «Una patente y prolongada situación de abandono y desatención»

La decisión no ha sido unánime. Dos magistrados, Ángel Hurtado y Manuel Marchena, han emitido un voto particular discrepante. Según su criterio, la mujer debió ser condenada no por negarse a practicar la eutanasia, sino por permitir el agravamiento de las heridas y el sufrimiento del animal. En su argumentación, sostienen que «el hecho de que la acusada permitiera que el estado de salud de la perra se deteriorará por falta de asistencia y tratamiento sólo puede entenderse como una situación de abandono y desatención».

Los magistrados consideran que el recurso de la asociación protectora debió prosperar y que la mujer debió ser condenada por «una conducta omisiva que desembocó en el agravamiento de las heridas padecidas por su perra».

Un precedente preocupante para la protección animal

Este caso genera un precedente preocupante en la legislación de protección animal en España. La decisión del Tribunal Supremo podría ser utilizada en el futuro para justificar la impunidad de aquellos que, por negligencia, permiten el sufrimiento prolongado de un animal sin consecuencias legales.

Desde el movimiento animalista se insiste en la urgencia de reforzar las leyes para que casos como este no queden impunes. «Este fallo manda un mensaje muy peligroso. No solo deja sin justicia a un ser que sufrió de manera inhumana, sino que también abre la puerta a que otros casos similares sean absueltos con la misma lógica», denuncian desde diversas organizaciones defensoras de los derechos de los animales, Europa Press

El debate está servido: ¿se están protegiendo realmente los derechos de los animales en España o siguen siendo víctimas de un sistema que minimiza su sufrimiento?

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